Los afectados por la ley hipotecaria y los casos de desahucio comienzan su escrache contra diputados.

Campaña de escrache #Fase1 “Hay vidas en juego”: Carta abierta a los diputados

Se confirma la noticia en varios medios que anuncian una nueva vuelta de tuerca en la responsabilidad y la acción ciudadana, nuevos gestos que, denunciando una realidad insoportable e incomprensible, comprometen a los responsables de articular medidas y leyes eficaces e inmediatas contra uno de los clamores más incontestables de la opinión ciudadana generalizada, incluida también la mayoría silenciosa.

A partir de este jueves, los afectados por la infamia de una ley hipotecaria ruin e indecente,  esperarán a los diputados en las estaciones de tren, metro, cafés, restaurantes y lugares públicos desde los que intentarán acercarse hasta donde puedan para explicarles su situación. Una excepcional medida de información-presión hacia quienes en la indecencia de un parlamento premeditadamente ineficaz en esta deshonrosa situación, se escudan en consignas de partido para mantener una inmoralidad injustificable e indecente.
Existe por desgracia alguna prueba más de esa inmoralidad: las preferentes, el timo de miles de millones de euros permitido y aceptado que perfectamente podría imitar en su respuesta la intención de las plataformas de desahucio de comprometer públicamente a los responsables de la desvergüenza, esos directores bancarios en los que ingenuamente se confió y llevaron a la ruina  miles de personal, algunas de ellas firmando contratos “a perpetuidad”.

Vivimos en un país que lo están convirtiendo en un lugar infame, desacreditado y perverso, y la gente, no solo los afectados, debemos seguir tomando conciencia y en la medida de lo posible sentir la necesidad de actuar.

En el post anterior que escribimos en este blog sobre el desarraigo que generan estas y algunas otras situaciones como una realidad ignorada, apelábamos a la excepcional capacidad organizativa de este movimiento de plataformas anti-desahucio como la referencia social más importante y movilizadora, decíamos que la sensibilidad de sus éxitos, podrían ser el inicio, el germen de una respuesta social más generalizada, más comprometida, más sensible con una realidad que empieza a ser demasiado pesada.

Hoy creemos más en esa idea, en la posibilidad de que la creciente respuesta organizada y perfectamente legitimada de estas plataformas siga dando vueltas de tuerca para que la chispa de una sociedad perpleja y desorientada prenda por algún sitio.

Seguimos, cómo no, manteniendo una esperanza grande, porque sí se puede, claro que se puede.

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