Desarraigo: Separar a alguien del lugar o medio donde se ha criado, o cortar los vínculos afectivos que tiene con ellos. (RAE, 3ª acepción)

Los desahucios son solo una parte del evidente y clarificador desarraigo que la situación social actual provoca en la sociedad estos días, seguramente, la parte más presente en estos momentos, la más movilizada y organizada, también más la dramática, aunque también haya habido algunos suicidios por despidos.

El drama es de tales dimensiones que las reacciones de la gente con el caso en Barakaldo la semana pasada provocaron la necesidad por parte del bipartidismo excluyente (no contó con nadie más) y el sector financiero de ofrecer algunos signos de sensibilidad y responsabilidad. En realidad, después de varios días de gestos y ruedas de prensa, sus conclusiones no ofrecen nada más que una infame suficiencia disfrazada de burda caridad con los casos que serían insoportables hasta la náusea. Nada de soluciones. Nada de nada en sus intenciones.

Hoy viernes 16 de Noviembre, con toda su propuesta encima de la mesa, ha aparecido otro caso de suicidio en Córdoba. Las redes sociales han corrido como la pólvora a pronunciarse sobre este hecho, interpretando otra situación más de drama consumado, otro #GenocidioFinanciero, indignación e infinidad de mensajes que se han parado en cierta forma en seco cuando se ha visto que el suicidio y el desahucio eran consecuencia de un caso de alquiler familiar, no un caso de denuncia iniciado por una entidad financiera.

El caso es que Bufet Almeida ha RT dos veces el enlace de este blog con este mensaje:

Repetimos: los desahucios matan, aunque no haya un banco detrás. El desarraigo lleva a la muerte: ‪http://losdesahuciosmatan.wordpress.com/  ‪#StopDesahucios       Ofrecemos el enlace directo del mensaje.

El desarraigo. Consecuencia terrible de la que no se habla y por la que pasan todos y cada uno de los casos afectados por desahucios, y un creciente número de los despedidos de su trabajo que no alcanzan a ver una mínima posibilidad de futuro.
El desarraigo es una situación no tan explosiva como el suicidio consumado de una persona desesperada, pero es una absoluta condena, una muerte inducida en vida para gente a la que le niegan un futuro que definitivamente ya no existe. El desarraigo es una asfixia lenta y premeditadamente silenciosa si no hay oportunidad.  Es la realidad que debería mover la conciencia de la gente, la posibilidad de encontrarnos con una sociedad por la que deambulen unos determinados “zombies”, algunos incluso cercanos y conocidos, gentes a las que no les dio por colgarse de una viga, o por lanzarse desde la ventana del salón en un piso suficientemente alto, tampoco por llevarse por delante a alguno de los responsables de una desgracia calculada, en este caso la suya. Gentes a las que condenan y niegan la más mínima cota de dignidad y posibilidad, por sistema, por dinero, porque les arrebatan todo. Es el sentimiento de desarraigo.

El motivo del suicidio del hombre de Córdoba según parece fueron cuestiones familiares, y en Twitter se ha generado una diferencia de opiniones, gente que separaba por prudencia y aclaraba las diferencias de motivos de este suicidio de la dinámica que pretende este blog (consecuencias directas de la crisis), y gente, como el Bufet Almeida, que usaba el caso para apelar a ese sentido del desarraigo, pensando en cómo habría podido quizá influir en la decisión de este hombre la terrible realidad social y económica que se sufre de forma cada vez más generalizada.

No creo que podamos saber nunca si fue ese sentido de desarraigo el que le llevó a tomar semejante decisión y tuvo que ver directamente con la situación de crisis, es complicado y conviene además ser muy respetuoso. Pero hablando en un sentido generalizado de cómo puede realmente afectar ese sentimiento de desarraigo en esta crisis/estafa, sería bastante sensato concluir que  seguramente sea una de las consecuencias más tremendas e ignoradas en toda esta situación. Desgraciadamente ha sido una cuestión prácticamente invisible hasta hoy, porque no deja rastros aparentes y no son casos “noticiables”.

El título de este blog “Los desahucios matan” fue elegido precisamente por ser conscientes y compartir esta realidad, el título también fue fruto de una indignación grande sentida en Octubre, cuando decidimos hacer el listado porque varios casos salieron a la luz mientras otros se ignoraban. Algo más en calma, surgieron dudas de si quizá era un título que pudiese dar una imagen demasiado cercana al morbo o al puro sensacionalismo. Hoy nos queda más constancia de lo oportuna que fue la decisión, ojalá también se considere en forma más oportuna la realidad que rodea a todos los casos de desahucios y parados en general, no sólo a los sucesos más dramáticos. Los desahucios matan, lentamente, cuando al quitarte todo, incluida tu casa, te condenan al abandono de lo ha sido referencia de tu vida y tu entorno. Con una deuda indigna, además, que no te pertenece.

Crear conciencia es un trabajo que nos corresponderá a los propios ciudadanos y las iniciativas que seamos capaces de organizar, no esperemos nada de los medios de comunicación (leer el punto IV “El silencio de los medios,” a final). Seguramente, esta situación con los desahucios es la parte más presente en estos días, también la más movilizada y organizada. La realidad de esta sinrazón social, su organización y su continuidad, sus éxitos, podrían ser el inicio, el germen de una movilización social más generalizada, más comprometida, más sensible con una realidad que empieza a ser demasiado pesada.